Las relaciones de pareja pueden verse afectadas por ciertos rasgos de personalidad propios de la persona con TLP: los miedos (sobre todo al abandono y a la soledad); las emociones intensas (sobre todo la rabia); y la forma de pensar y actuar en extremos (total dependencia o no querer saber nada). Esos tres aspectos, con el paso del tiempo, pueden acabar afectando negativamente la relación y ensombreciendo otros muchos aspectos positivos.
En una relación con alguien que tiene TLP es necesario que los dos, pero en un principio muy especialmente la pareja, conozca las características del trastorno para entender ciertas reacciones aparentemente desproporcionadas que pueden ir sucediendo a medida que el vínculo se hace más intenso. También es deseable que disponga de habilidades de comunicación, de validación y pueda poner límites personales. Aunque la pareja en un principio sea capaz de hacer esto, va a ser necesario que la persona con TLP trabaje duro para darse cuenta de sus emociones y formas de actuar y no se deje dominar por los rasgos de su personalidad que hemos mencionado más arriba. Es decir, también tendrá que aprender a no actuar impulsivamente, a comunicarse mejor, a validar y a ponerse límites personales.
Otro tema es que la pareja escogida puede ser alguien con sus propios problemas y sin recursos propios para mantener su estabilidad y su identidad en una relación emocionalmente intensa. En ese caso, ambos van a tener que aplicarse mucho para mantener el barco a flote, ya que la relación puede ser conflictiva y de gran sufrimiento para los dos, pudiendo potenciar los puntos débiles de cada uno.