La elaboración de la guía de Drogas por el Ministerio de Sanidad y Consumo se inscribe como una de las estrategias planificadas dentro del Plan Nacional sobre Drogas.

Las guías son una herramienta importante para transmitir información útil sobre los efectos y las consecuencias del uso de drogas. España, al igual que otros países de nuestro entorno europeo, como Francia, Italia, Reino Unido, y otros muchos más, ha recurrido a la edición de guías, dirigidas a la población general como instrumento para proporcionar información veraz y consistente, basada en la evidencia científica, pero con un lenguaje cercano y de fácil comprensión.

Esta guía está centrada en seis sustancias: alcohol, tabaco, cannabis, cocaína, drogas de síntesis (nombre con el que se agrupan distintos tipos de drogas) y heroína.

En ella se aporta información sobre los efectos y riesgos que produce su consumo, los aspectos epidemiológicos e, incluso, se aclaran algunos mitos muy extendidos sobre el consumo de las diferentes sustancias psicoactivas.

Link de la Guía: http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/publica/pdf/guiaDrogas.pdf


 

Se sabe poco sobre la relación que existe entre los  diferentes tipos de trastornos de personalidad y las adicciones. Clásicamente, el trastorno de personalidad que más se asocia a los trastornos por uso de sustancias es el trastorno antisocial. En el estudio llevado a cabo por Hasin D. y colaboradores en la Universidad de Columbia, y publicado en Noviembre del 2011 en la prestigiosa revista de Archives General Psychiatry, analizan esta asociación a partir de la Encuesta Nacional sobre adicciones (alcohol, cannabis y nicotina) con un seguimiento posterior a los tres años.

En dicho estudio concluyeron en una asociación estadísticamente significativa del trastorno de drogas persistente con los trastornos de personalidad antisocial, trastorno límite y  trastorno esquizotípico.

Referencia: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22065531

 

El consumo de alcohol, aun sin caer en la dependencia, afecta negativamente a las relaciones personales y de familia de los jóvenes. Por eso la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) se dirige a la población en general y especialmente a los de menos edad en una campaña para prevenir sus efectos. Con el lema El tiempo que le dedicas al alcohol se lo quitas a todo lo demás, la campaña consta de tres vídeos, dos cuñas de radio y varios anuncios gráficos. La situación lo justifica: el 30% de los estudiantes de 14 a 18 años reconoce haberse emborrachado en el último mes según la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de 2010 (ESTUDES). El problema, según el director de la FAD, Ignacio Calderón, es que los adolescentes no perciben el alcohol como un peligro “porque está en nuestra tradición cultural”. Menos de la mitad de los encuestados considera que tomar cinco o seis copas en una noche puede producir problemas.

Para Calderón, el botellón preocupa a la sociedad principalmente porque altera el orden público y no tanto por el consumo de alcohol entre los jóvenes. Mientras tanto, en las redes sociales se organiza “el mayor botellón de la historia en Granada”, según se lee en la convocatoria en Facebook, para el próximo marzo. Pese a las diferentes medidas contra el botellón y la venta de alcohol a menores, la edad media de inicio de su consumo es a los 14 años y está más extendido entre las chicas. Los jóvenes están más enganchados al cubata (un 76,3% bebió alcohol durante el año) que al tabaco (un 32% fumó en ese período), según la ESTUDES 2010.

Precisamente para que el mensaje sobre los peligros de alcohol llegue a los jóvenes, además de la difusión en medios de comunicación convencionales durante seis meses, los vídeos de la campaña se colgarán en Tuenti y Facebook “para que los jóvenes los compartan y debatan”, ha comentado hoy el director de la FAD en la presentación de los mismos. “Creemos que es lo más eficaz para llegar a los adolescentes”.

 

La palabra "crisis" evoca problemas, dificultades, desequilibrios, alteraciones que suceden de una forma intensa y desproporcionada. Sin embargo, Alex Rovira en su libro "La buena crisis" nos muestra que esta también tiene un lado bueno y nos ofrece la posibilidad de reflexionar en torno a cómo sacarle partido. No se trata de negar el impacto de las crisis y las consecuencias que se derivan, se trata de situarse delante de ella considerandola como un espacio de "aprendizaje" y destacando, por tanto, el papel fundamental que la actitud personal tiene en el proceso de transformar las crisis en oportunidades.

Es un libro que en el fondo y con un lenguaje diferente trata de "aceptación". Alex Rovira nos da claves que facilitan la aceptación y nos permite adoptar una visión mucho más esperanzadora y constructiva. La persona pasa a un primer plano, pero no de una forma victimista sino como protagonista de su propio cambio.