Este libro nos habla de una forma de meditación milenaria, el mindfulness. Lo novedoso es que además de ser una forma de meditación es una técnica terapéutica beneficiosa para personas que sufren trastornos físicos y psicológicos.

Como forma de meditación este libro sitúa el mindfulness al alcance de cualquier persona ya que da pautas concretas sobre cómo practicarlo.

Expone de una forma clara los beneficios que pueden derivarse de su práctica, entre los cuales destaca ayudarnos a centrar nuestra atención en lo que estamos haciendo y a notar qué sentimos o pensamos, porqué y para qué, a evitar automatismos y a desarrollar un estilo de vida autoconsciente.

En EEUU la medicina del comportamiento lo ha adoptado como técnica de reducción el estrés y se aplica a personas aquejadas de dolor y estrés crónico. Mindfulness es una técnica que nos ayuda a centrar la atención en el presente a partir de la observación no juiciosa de los hechos ni de nosotros mismos.

Facilita el desarrollo de la “autoconsciencia”. Evita rumiaciones sobre el pasado, que ya es incambiable y sobre el futuro que aún está por hacer. Potencia el experimentar lo que sentimos, evitando por tanto la huída de las emociones negativas que se esconden tras el alcoholismo, la drogradicción o la anorexia.

Mediante esta práctica, la persona se convierte en protagonista de su mejora, pues llega a comprender cómo se relaciona con su padecimiento y aprende a potenciar sus propios mecanismos de regulación.

Y por último promueve la “aceptación”, que es tan necesaria frente a situaciones vitales que en si mismas no son modificables y sólo son asumibles desde una actitud alternativa.

Este es un libro eminentemente práctico. No hace falta una ideología para practicarlo aunque sí una actitud predispuesta. Está plagado de ejemplos para facilitar su compresión y hay un capítulo completo con sesiones de mindfulness nacidos del ejercicio regular de sus autoras y que esperamos motiven la práctica del lector.